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22 octubre 2006

Escenarios del crimen


Escenarios del crimen es un repaso detallado y muy subjetivo a distintos lugares cinematográficos llenos de odios y asesinatos, de pasiones criminales, de muerte y perdición, de misterio y suspense. Sitúa cada escena en un entorno, recuerda el momento y fotografía la escena. Para los amantes del cine y de los crímenes.

En las inmediaciones de la casa,
La regla del juego (Jean Renoir, 1939).
El crepúsculo de los dioses (Billy Wilder, 1950).
Cara de ángel (Otto Preminger, 1952).
La música del azar (Philip Haas, 1993).

La biblioteca,
Los sobornados (Fritz Lang, 1953).
La ceremonia (Claude Chabrol, 1995).
Medianoche en el jardín del bien y del mal (Clint Eastwood, 1997).
Gosford Park (Robert Altman, 2001).

La cocina,
Arsénico por compasión (Frank Capra, 1941).
Cortina rasgada (Alfred Hitchcock, 1966).
¿Qué he hecho yo para merecer esto? (Pedro Almodóvar, 1984).
Henry, retrato de un asesino (J. McNaughton, 1986-1990).

El dormitorio,
El extraño viaje (Fernando Fernán Gómez, 1964).
El honor de los Prizzi (John Houston, 1985).
Instinto básico (Paul Verhoeven, 1992).
8 mujeres (François Ozon, 2002).

Mansiones del crimen,
Rebeca (Alfred Hitchcock, 1940).
La huella (Joseph L. Mankiewicz, 1972).
Un cadáver a los postres (Robert Moore, 1976).
El contrato del dibujante (Peter Greenaway, 1982).
La guerra de los Rose (Danny de Vito, 1989).
Funny games (Michael Haneke, 1997).

El trabajo,
El halcón maltés (John Houston, 1941).
Perdición (Billy Wilder, 1944).
Las diabólicas (Henri Georges Clouzot, 1955).
El fotógrafo del pánico (Michael Powell, 1960).
Vivamente el domingo (François Truffaut, 1983).
Casino (Martín Scorsese, 1995).

Oficinas siniestras,
Laura (Otto Preminger, 1944).
Brigada 21 (William Wyler, 1951).
Crimen de doble filo (Jose Luis Borau, 1964).
El sueño eterno (Howard Hawks, 1946).

La calle,
Scarface, terror del hampa (Howard Hawks, 1932).
El tercer hombre (Carol Reed, 1949).
Los olvidados (Luis Buñuel, 1950).
Al final de la escapada (Jean Luc Godard, 1959).
Manhattan sur (Michael Cimino, 1985).
Días contados (Imanol Uribe, 1994).

Otros espacios urbanos,
La dama de Shangai (Orson Welles, 1947).
A tiro limpio (Francisco Pérez Doiz, 1963).
Blow up (Michelangelo Antonioni, 1966).
El silencio de un hombre (Jean Pierre Melville, 1967).
La ley de la calle (Francis Ford Coppola, 1982).
Reservoir dogs (Quentin Tarantino, 1992).

El pueblo,
A sangre fría (Richard Brooks, 1967).
Malas tierras (Terence Malick, 1973).
Sangre fácil (Joel Coen, 1984).
Criaturas celestiales (Peter Jackson, 1994).
Bajo la piel (Francisco Lombardi, 1996).
La perdición de los hombres (Arturo Ripstein, 2000).

Pueblos amenazantes,
La casa en la sombra (Nicholas Ray, 1950).
Perros de paja (Sam Peckimpak, 1971).
Twin Peaks (David Lynch, 1992).
Un cuerpo en el bosque (Joaquím Jordá, 1996).
Fargo (Joel Coen, 1996).
L’Humanité (Bruno Dumont, 1999).

La montaña,
El último refugio (Raoul Walsh, 1941).
Narciso negro (Michael Powell, Emerio Pressburger, 1946).
El tesoro de Sierra Madre (John Houston, 1948).
Los ríos de color púrpura (Mathieu Kassovitz, 2000).

Ríos y lagos,
Un lugar en el sol (George Stevens, 1951).
La noche del cazador (Charles Laughton, 1955).
Defensa (John Boorman, 1972).
El padrino II parte (Francis Ford Coppola, 1974).

La playa,
Conspiración de mujeres (Peter Greenaway, 1988).
Sonatine (Takeshi Kitano, 1993).
Bwana (Imanol Uribe, 1996).
Camino a la perdición (Sam Mendes, 2002).

El bosque,
Pero, ¿quién mató a Harry? (Alfred Hitchcock, 1956).
Círculo rojo (Jean Pierre Melville, 1970).
Furtivos (Jose Luis Borau, 1975).
Muerte entre las flores (Joel Coen, 1990).

Pasajes letales,
Avaricia (Erich von Stroheim, 1923).
Niagara (Henry Hathaway, 1952).
Con la muerte en los talones (Alfred Hitchcock, 1959).
Los dientes del diablo (Nicholas Ray, 1959).
El corazón del bosque (Manuel Gutiérrez Aragón, 1978).
La selva esmeralda (John Boorman, 1985).

Viaje por carretera,
Bonnie & Clyde (Arthur Pem, 1967).
El cartero siempre llama dos veces (Bob Rafelson, 1981).
Thelma & Louise (Ridley Scott, 1991).
Mullholland drive (David Lynch, 2001).

Viaje en tren,
Deseos humanos (Fritz Lang, 1954).
Boxcar Berta (Martín Scorsese, 1972).
Asesinato en el Orient Express (Sydney Lumet, 1974).
El amigo americano (Wim Wenders, 1977).

Viaje en barco,
A pleno sol (René Clément, 1959).
Calma total (Philip Noyce, 1988).
El cabo del miedo (Martín Scorsese, 1991).
Lunas de hiel (Roman Polanski, 1991).

En el hotel,
Sed de mal (Orson Welles, 1957).
Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960).
Charada (Stanley Donen, 1962).
El resplandor (Stanley Kubrick, 1980).

Lugares exóticos,
Huracán sobre la isla (John Ford, 1937).
El embrujo de Shangai (Joseph von Sternberg, 1941).
Casablanca (Michael Curtiz, 1942).
Tener y no tener (Howard Hawks, 1945).
La sirena del Mississipi (François Truffaut, 1969).
Muerte en el Nilo (John Guillermin, 1978).

El pasado, la memoria imborrable,
Retorno al pasado (Jacques Tourner, 1947).
Conspiración de silencio (John Sturges, 1955).
Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958).
De repente, el último verano (Joseph L. Mankiewicz, 1959).
Lone star (John Sayles, 1996).
Gracias por el chocolate (Claude Chabrol, 2000).

Crímenes que dejan huella,
Recuerda (Alfred Hitcock, 1945).
Forajidos (Robert Siodmak, 1946).
Muerte de un ciclista (Juan Antonio Bardem, 1955).
Fascinación (Brian de Palma, 1976).
Sombras en una batalla (Mario Camus, 1993).
Spider (David Cronenberg, 2002).

Escenarios del crimen
Nuria Vidal
Editorial Océano 2006

27 septiembre 2006

Brooklyn Follies


Nathan Glass ha sobrevivido a un cáncer de pulmón y a un divorcio después de treinta y tres años de matrimonio, y ha vuelto a Brooklyn, el lugar donde nació y pasó su infancia. Quiere vivir allí lo que le queda de su "ridícula vida". Hasta que enfermó era un próspero vendedor de seguros; ahora que ya no tiene que ganarse la vida, piensa escribir El libro de las locuras de los hombres. Contará todo lo que pasa a su alrededor, todo lo que le ocurre y lo que se le ocurre, y hasta algunas historias -caprichosas, disparatadas, verdaderas locuras- de personas que recuerda.

Comienza a frecuentar el bar del barrio, el muy austeriano Cosmic Diner, y está casi enamorado de la camarera, la casada e inalcanzable Marina. Y va también a la librería de segunda mano de Harry Brightman, un homoxesual culto y contradictorio, que no es ni remotamente quien dice ser. Y allí, en la librería, se encuentra inesperadamente con Tom, su sobrino, el hijo de su amada hermana muerta, a quien hace años que no ve. El joven habia sido un universitario brillante, la gran promesa de su promoción. Y ahora, solitario y con unos kilos de más, conduce un taxi, urde teorías sobre "el valor ontológico de la vida de un taxista", ayuda al misterioso Harry Brightman a clasificar sus libros, y está enamorado de la H.M.P., la Hermosa Madre Perfecta... Y poco a poco, inmerso en una fascinante red de personajes y descubrimientos, incorporado, en suma, de nuevo a la "espesa jungla de la vida", Nathan irá descubriendo que no ha venido a Brooklyn a morir, sino a vivir.

Me gusta Auster, pero especialmente este libro. Me gusta el optimismo que respira de principio a fin, las ganas de vivir y de que todo salga bien. Me gustan sus personajes, sus erráticas vidas como las nuestras. Me reflejo en Tom, solitario, fracasado, falsa promesa de nada. Espero dar un con Nathan que crea en mí. No puedo dejar de recomendarlo, sobre todo para momentos bajos y cuando se necesite remontar, sonreír y comprender que en esta vida o tomamos el toro por los cuernos y la vivimos (y la disfrutamos) o pasa delante nuestra para no volver jamás.

16 septiembre 2006

Jack Lemmon nunca cenó aquí


Diego Galán, crítico cinematográfico y cinéfilo de pro, fue el director del Festival de Cine de San Sebastián durante más de 10 años. En este libro repasa de forma amena, ágil y muy entretenida, todos esos años. Imprescindible para los que disfrutamos con una buena película, pero también con todo lo esto conlleva, las mil anécdotas que surgen cuando se habla de cine con gente del cine.

Repasa las penurias de los primeros años, hasta conseguir ser un festival de primera fila. Lo difícil que supone llegar a completar un buen plantel de películas, los homenajes, las retrospectivas, las exigencias de las autoridades, los problemas con el terrorismo y los atentados, el sueño de proyectar una película en el velódromo de Anoeta, los caprichos de las estrellas, los plantes de sus representantes...

Se recogen cientos de anécdotas de cada edición, llenas de grandes del cine como Jaqueline Bisset, Pilar Miró, Gregory Peck, Robert Wise, Glenn Ford, Willem Dafoe, Roman Polanski, Pedro Almodóvar, John Malkovich, Robert Mitchum, Bernardo Bertolucci, Quentin Tarantino, Oliver Stone, William Hurt, Lana Turner, Emma Thompson, Susan Sarandon, Anthony Quinn, Al Pacino, Jeremy Irons, Michael Douglas, Anthony Hopkins, Johnny Deep, Terry Gilliam, Fernando Fernán Gómez, Robert De Niro, Javier Bardem, Michael Caine... la lista es interminable.

Pero sin duda la parte más memorable del libro es el recuerdo que hace del premio Donostia de 1989 a ese mito del séptimo arte que fue Bette Davis, que días antes de fallecer realizaba su última actuación ante el público del festival. Repasa cada gesto de la estrella aquellos días, hasta hacerte envidiarle por haberla acompañado del brazo en cada acto, en aquellas cenas charlando de cine, en sus intentos porque no se notara su situación. Bromea luego con la leyenda que se formó en torno al festival y sus premios Donostia, que fallecían poco después de pasar por San Sebastián. Todo genio y figura hasta en esto.

No consiguió que Jack Lemmon aceptara nunca una invitación al festival, pero supo llenar su hueco con mucho cine de altura. Gracias por compartilo.


Jack Lemmon nunca cenó aquí
Editorial Plaza y Janés (2002)

05 agosto 2006

El lejano país de los estanques


"Era primavera, y las golondrinas, al pasar, se mojaban las puntas de las alas en las aguas oscuras del lejano país de los estanques."

Una nueva novela de Lorenzo Silva. En concreto la primera del sargento Bevilacqua y su compañera Chamorro. No he seguido un orden en las historias de esta pareja de guardia civiles, pero da igual, son totalmente independientes. No obstante se agradece conocer cómo empezaron a trabajar juntos.

Me encanta la naturalidad de este escritor, y lo fácil que hace leer sus libros. Este me lo terminé del tirón en un fin de semana en el aeropuerto. Lástima que las adapataciones al cine se quedaran el El alquimista impaciente, porque se merecen más.